A través del proyecto de Implementación de Sistemas Agroalimentarios con enfoque Agroecológico en las Zonas de Reserva Campesina -actuales y potenciales de Córdoba-, se avanzó en un proceso orientado a fortalecer las prácticas productivas sostenibles en los territorios rurales del departamento, con intervención de Agrosavia y la participación de la Asociación para el Desarrollo Campesino del Alto Sinú (Asodecas) y la Asociación de Productores Ambientalista de Cereté y Veredas Aledañas (Asopamce).
Asodecas se destaca por ser la organización que impulsó y lideró la constitución de la primera Zona de Reserva Campesina (ZRC) en Córdoba, consolidándose como un referente de organización comunitaria, defensa territorial y construcción de propuestas productivas acordes con las necesidades locales.
En cuanto a Asopamce, se intervino el corregimiento La Pozona en Cereté, donde la comunidad fue un actor clave en la promoción de sistemas agroalimentarios diversificados y en la adopción de prácticas agroecológicas en este territorio.
El proceso
Inicialmente, se realizaron diagnósticos para identificar las condiciones ambientales, productivas y socioculturales de cada comunidad. Allí, se logró medir el nivel de transición agroecológica de cada unidad productiva, con miras a formular planes enfocados en fortalecer prácticas de diversificación, manejo sostenible del suelo, manejo agroecológico de plagas y enfermedades, conservación de la biodiversidad y mejoramiento de la soberanía.

Adicionalmente, las comunidades desarrollaron procesos experimentales de elaboración de abonos orgánicos a partir de materia prima local, aprovechando residuos agrícolas y materiales vegetales disponibles en cada finca. Esta estrategia fortaleció las capacidades locales y promovió la autonomía en la producción de insumos, reduciendo la dependencia de fertilizantes externos y mejorando la salud del suelo, explicó Lilibet Tordecilla, investigadora del Centro de Investigación Turipaná y líder del proyecto.
Los sistemas agroalimentarios implementados se caracterizaron por su diversificación, lo cual permitió que los productores escogieran hasta diez especies según sus preferencias alimentarias, pero también atendiendo criterios técnicos como adaptabilidad, compatibilidad, ciclo del cultivo y aporte nutricional.
Bajo este enfoque, “se establecieron sistemas agroforestales con cacao asociado a plátano, abarco y especies hortícolas como berenjena y ají topito, integrando, además, ahuyama como cobertura viva para proteger el suelo, conservar la humedad y favorecer el control natural de malezas”, añadió Tordecilla.

De manera complementaria, se fortaleció el manejo fitosanitario agroecológico mediante la instalación de trampas físicas y atrayentes, el monitoreo sistemático y el inventario de plagas y enfermedades por localidad, lo que permitió anticipar riesgos y proponer alternativas de manejo preventivo basadas en la diversidad del sistema. Asimismo, se promovió el uso de barreras vivas como estrategia clave para mitigar el efecto del viento, incrementar la biodiversidad y atraer insectos benéficos, consolidando sistemas más resilientes y sostenibles.
La investigadora Tordecilla agregó que se realizó la entrega de semillas, plántulas, bioinsumos, materiales y herramientas para fortalecer y asegurar la continuidad de los procesos agroecológicos, complementados con un invernadero para la producción de plántulas.
También, se llevaron a cabo eventos formativos como talleres, días de campo, giras técnicas e intercambios de experiencias, con la participación de los 40 asociados, quienes también participaron en el Foro Voces Rurales en Agroecología, un espacio de discusión sobre los retos, avances y oportunidades para el fortalecimiento de la agroecología en el departamento de Córdoba y la región Caribe.
*Fuente y fotografías: Agrosavia



Deja un comentario