Al cumplir una década de realización de la feria de negocios diversos más grande de América Latina, el encuentro We Trade 2024 continúa fortaleciendo la inclusión de poblaciones neurodivergentes, personas en condición de discapacidad, comunidad Lgbtiq+, además de contar con un espacio destacado para las mujeres que, en esta oportunidad, demuestran su creatividad y compromiso social en los sectores de la agroindustria y la gastronomía.
Una de las expositoras es Odalis Morales. Sonríe y conversa con sus clientes, con una calidez arrolladora. Sus pies la sostienen, en más de una forma, pues los usa para trenzar la caña flecha y elaborar artesanías heredadas del pueblo Zenú, oriundo de Tuchín (Córdoba), de donde emigró por desplazamiento forzado.

La falta de sus miembros superiores, no es impedimento para que su cultura brille, con productos que destacan por su trabajo minucioso y delicado. «Es un arte hecho a las patadas, pero con mucha garantía y amor», dice con otra sonrisa. Sus colecciones incluyen monederos, bolsos, sobres y el emblemático sombrero vueltiao, producto estrella con el que ya genera empleo a madres cabeza de hogar y otras personas en condición de discapacidad, a través de la fuerza de sus talentosos pies.
Marcela Romero, de XocholateriaMarcela, comenzó su proyecto hace 4 años, elaborando arequipes y chocolates artesanales de cacao puro, proveniente de Tumaco. Mientras su mamá se ocupa de las ventas, ella explica que en su proceso artesanal se encarga de la cocción, empaque y creación de los diseños personalizados que hacen de sus chocolates detalles únicos, pensados en cada cliente. Optó por el cacao, «porque es muy natural, y no solo es endulzar sino consumir saludable».

El alto en el camino que detuvo al mundo en la pandemia, sumado a la espiritualidad que se despertó en Erika Leguizamón, propietaria de Late Consciente, modificaron su punto de vista en torno a los hábitos de consumo y los estilos de vida, los cuales renovó a través de su empresa nutricional y experiencial, a base de cacao y materias primas ecológicas y biodegradables.

Su producción se origina en asociaciones cacaoteras de Santander, Tolima, Huila y Cundinamarca, que deriva en productos como chips de cacao y achiras de sagú con cobertura cacao, uno de los más atractivos para los clientes, que buscan elaboraciones veganas, sin azúcar ni gluten. «Es un latido consciente a la vida; es cambiar un estilo de vida y dejar todas las alternativas de consumo que nos presentaban y no eran saludables», afirma, orgullosa de su aporte a una nutrición consciente que brinda trabajo y es garantía de calidad.
La potencia del café Tesoro del Cacique Pipinta es prueba de la fuerza que tienen los cultivos de los que sale este producto, en Caldas, pero sobre todo de lo que logran las mujeres trans en la lucha por la reivindicación de sus derechos. Así lo revela Karol Sofía Skott, integrante del Colectivo Muzas, que acoge manifestaciones artísticas de mujeres trans, y que también apoya el proceso productivo, en el que tienen protagonismo. Su capacidad de producción y la aceptación del café, dice Karol, va en crecimiento, en especial porque «usted puede ser cristiano, evangélico, católico, hasta el peor personaje, pero nunca va a olvidar un tinto. Si a la gente le gusta el tinto, le damos un tinto, fuerte, así como el ánimo«.

Las cocinas tradicionales de Chocó, la música y el arte se fusionan en Producciones Capibara, un emprendimiento familiar que para Johana Maturana representa más que un negocio y es la forma de rescatar la ancestralidad y la comida sana, esa que hacían las abuelas con yerbas como cilantro, poleo, achiote o paico para nutrir la vida.

Desde su iniciativa también apoya a productoras que tienen sus negocios y cultivos en la zona. «El discurso tiene que ser coherente con lo que nosotros hacemos. Es una lucha, pero tenemos que hacerlo de esa manera, porque eso también hace fluir el mercado«, dice Johana, una cosmetóloga que se dedica a la cocina con arroz de queso, pasteles, enyucados y otras preparaciones por pasión y porque «la vida es lo que uno tiene en el momento» y, en su caso, ha sabido darle mucho sabor.
Laura Mónica Aguilar, junto a otras cinco mujeres diversas, elaboran las Conservas El Macizo, en El Jardín de Adonai, ubicado en San Agustín (Huila). Antipasto, chimichurri, verduras en conserva, galletas, sabajón y chicharrones de café son algunas de las creaciones del grupo que lleva casi 2 años de labores, tras encontrarse en el Sena aprendiendo sobre estas preparaciones naturales. «Nos dimos cuenta de que tenía resultado, porque es un municipio muy turístico y los turistas extranjeros suelen ser vegetarianos«, dice Laura, quien resalta que los productos han tenido gran acogida, con sabores únicos provenientes de productores de la zona, a quienes apoyan directamente.

Frutos con amor es más que una empresa de desayunos sorpresa y detalles inolvidables que se expanden en Valle del Guamuéz (Putumayo). Para Natalia Muñoz, su creadora, es la pasión que llena sus días y su inequívoca vocación, en torno a la repostería y el aprendizaje de nuevas técnicas que se suman a la exploración de sabores amazónicos y productos inusuales, como la harina de hoja de coca.

«Ha sido un reto, porque la gente le teme a la hoja de coca, pero ella tiene muchos beneficios», dice Natalia. Sin embargo, en cuanto los comensales prueban los brownies de hoja de coca y las galletas con mermelada de arazá, se sorprenden con el inesperado sabor. Esta joven, Técnica en cocina del Sena, se capacita constantemente para consolidar la transformación de productos amazónicos, de los cuales se benefician 18 hogares de la zona. Ellos, se suman a los clientes que poco a poco van cambiando su mentalidad, para acceder a esta innovación, con la mente abierta para nuevos sabores que restauran y nutren, sin estigmas.
We Trade 2024 es un evento coordinado por la Cámara de la Diversidad, la Cámara de Comercio de Bogotá y otras empresas aliadas, que se desarrolló en el centro de eventos Ágora, los días 11 y 12 de julio.
Redacción: colombiagricola.com



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