Desde la semana anterior, una gruesa nata gris es visible en los Cerros Orientales y otras zonas de Bogotá, especialmente en la mañana.
En Medellín, a más de 418 kilómetros de Bogotá, sucede algo similar, y aunque estas ciudades suelen concentrar contaminación industrial, en esta ocasión proviene de los incendios de la Orinoquia y la Amazonia.
Según un análisis de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), desde el viernes 24 de febrero y hasta la fecha se han registrado más de 10 mil focos de incendios, discriminados así: más de 9.600 en la Orinoquia y 530 en la Amazonia.

La Orinoquia es la región más afectada por focos de incendios. Tres de sus municipios concentran casi la mitad de los focos: Puerto Carreño (2.378), Cumaribo (1.187) y La Primavera (1.114).
En la Amazonia, los municipios con mayor cantidad de focos por incendios entre el 24 y 27 de febrero fueron: San José del Guaviare (252), Puerto Guzmán en Putumayo (97) y San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá en Caquetá (65 y 54 respectivamente).
El análisis de la FCDS indica que el material particulado de los incendios se está dirigiendo a zonas como Cundinamarca, Tolima y Antioquia, afectando la calidad del aire en categoría de moderado.
Bogotá ya tomó medidas para contrarrestar un poco los efectos del material particulado.
Por ello, se mantiene la alerta fase 1 por la calidad del aire, la cual impone de nuevo el uso del tapabocas obligatorio en el transporte público y restringe la actividad física al aire libre en colegios entre las seis y diez de la mañana.



Deja un comentario